2019: Mejor que Propósitos, Compromisos.

El colectivo Traperos de Emaús Región de Murcia, por un 2019 lleno de compromisos.

En estos primeros días de 2019, se nos hacen presentes esos propósitos de año nuevo que comenzamos a fraguar a finales del año pasado. Somos conocedores de que pasar del 31 de un mes al día 1 del mes siguiente no es un hecho que cambie o recoloque nuestras vidas por sí solo. Sin embargo, hay que reconocer el valor que a nivel psicológico tiene la fragmentación que hacemos del tiempo, en este caso, el valor de pasar de un año a otro. 

Este hecho nos permite hacer una parada y ver cómo han ido nuestras vidas a lo largo de 12 meses: reflexionar sobre qué hemos conseguido,  qué hemos vivido, lo que sigue igual, lo inesperado, lo que ha cambiado, lo que nos gustaría mejorar etc.,  y desde ahí, poder catapultarnos hacia los llamados propósitos de año nuevo, donde ponemos en marcha nuestras creencias de qué necesitamos cambiar o comenzar para que nuestra vida sea más satisfactoria en el próximo periodo de 12 meses.

A pesar de nuestras diferencias e identidad personal, hay ciertos propósitos que tod@s nos hemos planteado en algún momento a lo largo de nuestra vida. Los más comunes podemos enumerar: perder peso, tener una mejor alimentación, encontrar un empleo o mejorar nuestra situación laboral, dejar de fumar, ir al gimnasio (o hacer algún tipo de ejercicio), cambiar/terminar/mejorar nuestras relaciones personales y sociales, aprender idiomas, ahorrar algo de dinero o el tan socorrido “¡Este año voy a viajar y ver mundo!”.

A modo de curiosidad, en el mes de enero se registran a nivel mundial un 70% más de inscripciones en los gimnasios y centros deportivos, de las que se dan de baja un 50% hasta el mes de marzo y otro 10-15% más hasta mayo. La resistencia, ese 5 -10% de inscrit@s, son l@s valientes que continúan sosteniendo a lo largo del año este propósito.

¿Para qué nos planteamos entonces un  año tras otro estos propósitos si finalmente abandonamos la mayoría de ellos? Pues muy sencillo y a la vez ciertamente complejo:

nuestra naturaleza, en un estado saludable, siempre tiende a la mejora de nuestro bienestar y al disfrute y tod@s tenemos un impulso interno que nos lleva, una vez tras otra y a pesar de las dificultades que encontremos en nuestros caminos, a cultivarnos una vida donde podamos satisfacer nuestras necesidades y tener una sensación de plenitud.

Por ello, la dificultad no está tanto en nuestros deseos y anhelo de cambios en nuestra vida como en la forma en la que pretendemos llevarlos a cabo. 

Algunas de las recomendaciones para ayudarnos a continuar en nuestros propósitos son:

  1. Objetivos y metas concretas, con una planificación clara y pautada. En ocasiones nos planteamos metas abstractas, muy exigentes, demasiadas metas para ser atendidas o poco realistas y esto nos lleva a que  tiremos la toalla antes de poder cumplirlas. Por ejemplo, si este año me he propuesto perder peso, es necesario que planifique cuestiones como qué dieta quiero seguir, poner fecha para ir a ver un/a dietista, pautar un día concreto a la semana para hacer la compra, decidir cómo y cuándo haré el seguimiento de mi peso, etc. De esta forma, es más difícil  que pueda escaparme o excusarme de mi propósito y podré ir viendo los cambios poco a poco, algo que alimentará mi motivación para continuar  en el compromiso de seguir a ello.
  2. Cultiva la paciencia, porque lo que pretendes cambiar o incorporar en tu vida a veces está enraizado en hábitos que llevas reproduciendo mucho tiempo.  Hay estudios que nos hablan de que romper o construir un hábito precisa un mínimo de 21 días para poder asentarlo y es importante no abandonar durante ese tiempo.
  3. Sostener las emociones menos agradables. Todo cambio es un proceso y todo proceso implica que acabaremos sintiendo múltiples emociones y estados. En ese sentido, es normal tener miedo al cambio, a no llegar al intento, a no ser capaz, sentirnos frustrad@s en algunos momentos  o tristes porque no estamos llegando a lo previsto. Es importante que tengamos esto en cuenta y podamos vivir y sostener esas emociones, no tomarlas como excusa para abandonar sino como algo más de un proceso cambiante. De la misma forma, experimentaremos sensaciones como alegría y satisfacción a lo largo de este proceso que nos permitirán seguir motivándonos hacia aquello que queremos conseguir.
  4. Cuidar  la motivación (real).  Es la gasolina que nos moviliza para que llevemos a cabo los cambios, por lo que es importante mantener un nivel medio a lo largo del tiempo. Para ello es interesante que nos preguntemos si aquello que queremos cambiar o incorporar es realmente un deseo nuestro o responde a un ideal, a lo que se espera de mí o “lo que se supone que tengo que hacer”. Será complicado que podamos comprometernos de una manera constante si nuestra motivación no es auténticamente nuestra.
  5. Celebrar pequeños logros. Vas a proponerte cambios que en ocasiones llevarán esfuerzo y mucha energía cambiar y eso, ¡hay que ir celebrándolo! Cuando nos premiamos por los avances que vamos consiguiendo aumentamos nuestra satisfacción y motivación para continuar, por lo que no dejes escapar la ocasión de darte una palmadita en la espalda cuando estés satisfech@ contigo mism@.
  6. Apoyo en  los demás. Compartir nuestros objetivos con otras personas, como estamos con su consecución y dificultades, nos permite encontrar apoyos  que nos faciliten su consecución.

RECOMENDACIONES PARA NO ABANDONAR NUESTROS PROPÓSITOS

La palabra propósito, procede del latín y significa “poner hacia adelante”. Cuando comienza el año esa es nuestra intención: poner en un futuro no muy lejano nuestros deseos y metas para ir cumpliéndolos. Pero a veces, ese mirar hacia adelante nos despista de mirar (y atender) el presente. Por ello, y conscientes de que lo que nombramos comienza en sí mismo a cobrar vida, desde el Área Terapéutica de Traperos de Emaús Región de Murcia, os proponemos que este año cambiemos el Propósito por el Compromiso.

Com (completo, junto a) Promissus (promesa)

 

La palabra comprometer, que también viene del latín, significa “acompañar a una promesa”. Normalmente cuando llevamos a cabo una promesa, lo hemos hecho desde una conciencia mental y emocional, algo que surge de un deseo nuestro muy profundo.

Acompañarnos en algo que nos hemos prometido, implica ponerle un poquito de conciencia diaria, de situarnos en el presente de una forma constante y motivarnos para seguir trabajando por aquello que queremos conseguir.

Esperamos pues que este 2019 podáis cumplir alguno de vuestros Compromisos de año nuevo y nos acompañemos juntos en el camino de conseguirlos.”

Área Terapéutica Traperos de Emaús Murcia.

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